Primer reporte fundado en lo que se cree que no pasa

13 Octubre 2009 - 10 Responses

Cuando me lo contaron la primera vez, todo cerró.

Un policía grande, con muchos años en la morgue y la sala de autopsias, no iba a asustarse así como así. Pero ahí lo tenía, relatando ruidos de pisadas, origamis de sombras en las esquinas y pelos erizados a fuerza de suspiros. Me dijo que, aunque exigió que se llevaran inmediatamente el cuerpo, no soportó la idea del final de la noche solo y, sin esperar a nadie, se fue.

El principal sospechoso era el caminante. Lo encontraron muerto por ahí, ahí por donde todos lo vimos durante años caminando. En realidad no sé si recuerdo haberlo visto, pero todos dicen que seguro que sí, y que haga memoria, que sí. Sin embargo, yo no pude culpar al caminante, por más que el leit motiv de su vida de loco haya sido caminar sin descanso, y a veces trotar.

Por más que haya venido a mi morgue sin tener que caminar.

Es que para los días en que todos hablaban del fantasma del caminante, yo ya había observado que todo, absolutamente todo, funcionaba mal. Y no lo hice para protestar, sino para admirarme de esa hermosa demostración de minuciosidad.

No se pueden alterar las probabilidades sin que nadie se de cuenta, y en ese lugar tan nuevo, con sus equipos tan por estrenar, era absolutamente inadmisible que el cien por ciento de todo se rompiera, se quemara, se cayera, se derritiera, se perdiera para siempre o simplemente anduviera mal. Tanta homogeneidad para fallar no es natural, como no lo es que una moneda lanzada al aire caiga siempre en perdiste la apuesta.

Entonces, los fantasmas de lo nuevo eran más viejos que el fantasma más nuevo -pensé-.

Les dije que llevaran un sacerdote para descontaminar el lugar y todos los que hablaban de fantasmas me miraron sorprendidos. Reflexionen un poco -les pedí-, qué importa que yo no crea en fantasmas si los fantasmas, por definición, creen apasionadamente en los curas ¡es una solución tan razonable que no puede fracasar!

Bien, tengo que aceptar que la gente descrea de las soluciones lógicas y prefiera confiar en soluciones mágicas, así que allá todas las cosas esperan por los técnicos mientras siguen en su tranquilo fallar. Yo, cuando voy, busco directo en los bordes, me apuro a seguir una chispa, miro fijamente a los montones quietos, pero no. Todas las veces que me dí vuelta repentinamente -creo que no se pudieron anticipar mis giros-, nunca hubo nada detrás.

Caminante fue de visita a la morgue, pero si estuvo, no se quedó.

Tal vez se pregunten adónde fue. Bueno, miren, el ordenador donde escribo esta historia  últimamente ha tenido un comportamiento muy curioso.  Abre y cierra programas en el instante en que no estoy observando, sale en las impresiones, me revoca las decisiones, escribe a mis amigos y saluda insistentemente a mis amigas hasta que las logra asustar.

No sean tan exigentes, brujas -les contesto cuando protestan-, si es un fantasma todavía nuevo. Qué se puede esperar.

- fake -

 

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Trayectorias en una historia de amor [versión sin ecuaciones]

13 Septiembre 2009 - 9 Responses

Es muy difícil contar esta historia sin fórmulas matemáticas o estadísticas, pero no tengo más remedio que hacerlo, y no para evitar que ustedes abandonen la lectura aburridos, sino porque todavía no las sé.

Conocí al protagonista de este amor en mi despacho, cuando vino esposado y pretendiendo que lo creyéramos loco.

Habló de espíritus, de fobias, de delirios, de miedos, de incomprensiones, de sueños, de predestinaciones, de una bandeja de imaginaciones, adicciones y desconexiones.

Nada le creímos a él ni a su valet. Pero sí todo lo que negó.

La historia es simple y si se quiere, llena de amor.
Tenía 22 años y se enamoró de otra, ¿qué podía hacer sino irse con ella? Pero un día mamá les pidió la pieza que les prestara para un hermano sin trabajo -las madres protegen según la debilidad-, así que desafiando los convencionalismos nuestro hombre llevó a su chica a la casa familiar -la de él-.
Lamentablemente su mujer no quiso dejarles del todo la casa porque verán, ella pagaba las cuotas y mantenía ahí al bebé. Convivieron un tiempo entre gritos y reproches -que es lo único falto de originalidad en esta historia-, hasta que muy tarde una noche, no encontrando otra salida, arremetió contra su mujer a cuchilladas, mientras en sus brazos -los de ella- se interponía el bebé.

Lo del bebé no lo supimos bien, pero tenía más heridas de cuchillo que la mujer.

Mamá y hermana acudieron a hora incierta para llevar al bebé a la salita y después al hospital donde enseguida murió, como no podía ser de otra manera si ya estaban claras de luz la madrugada y de la nada su sangre.
Es importante que les cuente que al mismo tiempo que encontraban el cadáver ya rígido de la mujer y lo aprehendían a él, declaraban primero una y después la otra que el pobre veía espírtus, tenía fobias, delirios, miedos, incomprensiones, sueños, predestinaciones, toda una bandeja de imaginaciones, adicciones y desconexiones, en estricta superposición de orden. Y que unas horas después lo repetían hermano, cuñado, cuñada y tío, todos los parientes de por ahí. De chica nueva no recuerdo bien ahora qué historia se obtuvo, pero capaz también.

Es que Mamá ama a su hijo y ajustó una salvaguarda de locura mientras lloraba su agonía el hijo de él -tal vez pudo pensar que no era en realidad su nieto -, y nomás lo digo porque es típico de suegras, ya que el amor loco de las leonas sabe contar hasta uno, de a uno en uno en una y en su sola generación.

Pero existe la certidumbre absoluta de que el bebé lloró. Si, lloró y lloró.

Lo que sigue ya lo adelanté, Mamá pagó intervenciones y dictámenes, pero fue dinero completamente desperdiciado, porque a él le negamos el dudoso confort de un loquero y los privamos a todos del alivio de una culpa excusable. Cada tanto regresa, pero alguna vez se cansarán de pedirmos revisiones cuando entiendan que no hay caso para él. La madre, en cambio, sigue suelta.

Me hubiera gustado ofrecerles fórmulas -precisas al extremo de estimar las probabilidades de error- en las trayectorias personales y en los desplazamientos del cuchillo en intersección. Todos los de la historia amaban, al modo griego de la tragedia donde la causa es excesivo amor, pero no todos fueron igualmente amados.

Yo quisiera calcular con exactitud cuánto no.

- cogito -

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Proceso espontáneo del mejoramiento para lo peor

13 Agosto 2009 - 9 Responses

Yo estudié Piano con profesores, y también Francés. Estudié Inglés en institutos y Ballet en academias. Fui alumna de Artes Visuales en la Escuela de Bellas Artes, pero no fui al taller.

Me fugué de las clases de Teatro y Declamación cuando era tan chica que no recuerdo de dónde es que me escapé.

Mi papá me enseñó a preferir sacar diez, los nombres de esos instrumentos, el amor por las herramientas raras, cómo suturar el orgullo y cuál es el modo correcto de sangrar. Aprendí de él tantas lecciones contradictorias extraídas de los mismos hechos que, para ordenarme, las voy dando por ciertas según cronogramas. Hoy, por ejemplo, la fase marca que no importa qué, siempre te despedirás.

Mi mamá, bueno, mi mamá me enseñó un montón de cosas, y para ser honesta eran cosas que yo quería aprender. No carguemos tintas sobre la madre mía. Ahora sé tejer, bordar, cocinar, coser, limpiar, elegir las frutas que voy a comprar y todo lo otro que hace falta saber para no ser como ella.  

Aprendí el catecismo, fui a misa, estuve donde había necesidad. Oremos, que yo una vez recé, y amen.

En las universidades estudié carreras completas y me entrené en hospitales, en juzgados, en el campo exploratorio, en las cárceles, en la calle peleando y salpicada de las miserias ajenas también.

Varias actualizaciones de mi cinto negro, el maestro instructor me enseñó cómo hacer con mi cuerpo, durante un tiempo, lo que antes no hacía y tal vez rehará.

Pero nunca nadie, nunca, me dijo que iba a ser la perra sin importar si fuera o no cierto. Y siendo visible para todos yo no lo veía, aprendí a descubrirlo sola. Así que también sola ahora, frustrando a los imbéciles, decepcionando a los abusivos, contrariando a los perezosos, defraudando a los fraudulentos, enunciando la tranquila verdad a los hipócritas, obstruyendo la huída de los cobardes, estoy experimentando un nuevo placer, me estoy enseñando a dejarme llevar y sentir ese poder.

A la gran perra, culpable de su inocencia técnica, mucha salud.

- conflictiva -

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Datos del borrador de vigencias

9 Junio 2009 - 3 Responses

Y entonces pasa el tiempo, y se acaba el beneficio de no dudar.

Porque hubo ciegos leyendo de mis ojos, muletas en los oídos y escaleras llenas de clavos para nuestras puntas de pie. Es que no está mal no poder caminar, ni hablar, pero no entendí la lógica de negar y una vez negado, otra vez negar.  Eh, ustedes los eufemistas de la realidad ¿porqué no quieren ser distintos si no quieren nada igual?

Y entonces pasa el tiempo, y creo que muchos ya no estarán.

Si con una célula empieza todo, no deja de ser lindo que baste una célula para terminar. Sólo demora la corrosión de la angustia y el frío, porque  la muerte de cada uno se ilustra con esas cosas de uno en el final. Oh, y qué, tampoco está mal.

Y entonces pasa el tiempo, y se va yendo la mente de donde la quisimos.

Puedo pelear e ironizar, y también olvidar. A veces pienso que las quebraduras no existen, pero últimamente me urge saber si hay más fuerza en el círculo o en el espiral. Es que en alguna esquina yo me dejé esperando y me dije que ese no era el final. ¿Está mal?

Y entonces pasa el tiempo, y todo indica que si cambió, ya nunca cambiará.

- fake -

Estado del cuestionamiento

19 Febrero 2009 - 11 Responses

Por la ruta y con la música al borde del trauma acústico, algo raro pasa, siento. Pero se arregla cambiando de velocidad con una palanca.

En la oficina la piel se eriza, apaguen el frío artificial. Nuestro auxiliar fue a un procedimiento hace unas noches para encontrar que era de su sobrino el cadáver que levantaba del suelo y de la sangre. Son pocos días desde que volvimos al trabajo y parecen meses, pero a vos también te tocó difícil, las estadísticas no mienten.

No me muestres que no miro, veo que nada,
si yo apenas puedo, que ellos no entren.

Casi que no, pero se hace, con la mente en blanco y abriendo el paso con machetes hasta donde alguien cuelga, justo en el medio del monte. Y si de lo intangible queda sólo el olor, como dirías vos, eso para nosotros poco cuenta.

Faltamos, levanto la voz hasta cuando escribo, y así no escucho.
La morgue se hace cargo de los suyos, a vos te consta, porque del accidente de colectivos del lunes nos trajimos roto a quien venía a relevarnos del siguiente turno.

Hoy hizo calor desde temprano, pero apenas tibio estaba el hijo de uno de nosotros que nos dejaron en la morgue. No sabemos porqué lo mataron, solamente investigamos en su cuerpo lo afilado de su muerte.

Y hoy es el día de los cinco años que hace que estoy en esto, pero vos leerás mañana que para ella, que saltó desnuda desde tan alto al suelo, fue el último.

El trabajo iguala y la directora no usa chofer, y todo significa alguna cosa, 
aunque a vos no te importe.

- ego -

Exposición de motivos

22 Enero 2009 - 16 Responses

El miércoles diez de diciembre aplasté a un gatito.

Esto fue lo que sucedió. Cuando circulaba hacia los números descendentes visualicé un gatito en la actitud juguetona de cruzar imprudentemente la calle. Sus características más particulares eran color negro uniforme y todos los pelitos parados, como ocurre cuando han nacido hace poco. Yo iba a muy baja velocidad, y frené, pero el gatito se percató de la aproximación del vehículo y reemprendió precisamente entonces la marcha, resultando entonces su intersección con el neumático delantero del lado del acompañante. Se percibió un chasquido y cuando fue suficiente la distancia y se detuvo al fin el auto, miré hacia atrás y ví al gatito. La mitad posterior -según se mira a un gato normal- estaba completamente aplastada contra el pavimento, y la mitad anterior se debatía erguida en el aire, cabeza y patitas ondulando.

Me quedé unos minutos ahí, sin saber que hacer. Atrás, en el medio de la bocacalle anterior, otro vehículo estaba detenido. Después reanudé muy lentamente mi camino. Hasta donde fue visible, el gatito seguía agitando las metáforas de su saludo, pero por más tiempo pude ver que el otro auto ni se movía.

Mientras me alejaba pensé muchas cosas, pero más que nada en que debí haber rematado al gatito en agonía ¿Pero cómo hacerlo? ¿bajar y aplastar su cabeza con mis manos o mis pies?  ¿dar la vuelta con el auto y calcular la trayectoria que explotaría la otra mitad? ¿pasarle dos o tres veces por encima? ¿retirarlo para que muriera dolorosamente en un borde? ¿debía acariciarlo? Mierda, no pasaba ningún otro auto que terminara la tarea y el de la esquina seguía sospechosamente en el mismo lugar, o más bien acusadoramente. Me angustiaba por el gatito desordenado, eran tan recientes sus últimos minutos caminando torpe y lo estaba viendo ahora, hecho un asco.

¿Sienten la transición los gatos? ¿Son los ángeles de la eutanasia tan cobardes? 

Hasta que llegué a la oficina, no pude dejar de examinar lo que había hecho y no hecho, estaba desolada en más de un nivel y varios se contradecían. Ya en mi casa al mediodía, preparando el almuerzo, me asaltó la sensación de haber olvidado algo ilustrativo de cosas muy importantes. ¿Qué era?

Ah si, el gatito.

- cogito -

Soy yo

1 Enero 2009 - 9 Responses
y ahora estoy aquí.

Recipe

3 Diciembre 2008 - Leave a Response

Como se sabe, carezco de talento para recordar aniversarios y fiestas, y también para interesarme en los rituales, las exclamaciones de sorpresa y las pequeñas celebraciones propiciatorias para que ocurran nuevas fechas. Siempre hay alguien que lo hace mejor que yo, además. Y a quién le interesa quién se acuerda mientras yo no me olvide.
Tantos meses que pasaron y aún en la boca el sabor brillante del remedio amargo.
Así que no importa cuándo fue que lo recordé.
Felicidades.

- conflictiva

Fin de la segunda sección

28 Agosto 2008 - Leave a Response

la próxima vez que hable
puedo estar diciendo mentiras

Proceso devolutivo de la realidad a las apariencias

28 Agosto 2008 - Leave a Response

porque el mundo entero ejerce de actor
por vos, de nosotros, a mí


 

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Parece ser que la capacidad de registrar el mundo visual se desarrolló en mí a una edad más temprana que la esperada. Yo tomé vaga noticia cuando, a mis siete años, la maestra se llevó mi cuaderno y lo mostró a las otras, a la directora y a la psicopedagoga de la escuela. Después se lo dijeron a mamá.
Se trataba de ilustrar una canción infantil, recuerdo, así que yo dibujé una ronda de enanos con sombreros altos. Todavía tengo memoria de la sensación de conquista y desplazamiento en la cabeza cuando al imaginar la ronda los enanos se ordenaron. Mamá me explicó más tarde que lo que causó extrañeza era que algunos enanos estaban dibujados de espaldas.
E hice muchos otros dibujos a partir de ahí.

- 2 -

Al principio los niños no copian el modelo, dibujan de memoria y lo que creen importante sin que les interese lo que están viendo ni lo que se imaginan de las cosas. Un niño de 5 a 7 años pone dos ojos en un perfil y dibuja los brazos dentro de las mangas porque eso es lo que honestamente sabe acerca de lo que está dibujando.
Estas pinturas son como radiografías, por lo que es lícito decir -como hace Bühler- que los artistas de esa edad son más simbolistas que naturalistas, y que el parecido total cede ante los rasgos esenciales y permanentes del objeto. Son entonces descriptores de una realidad en gráficos que no se ata a la continuidad en el tiempo ni en el espacio.

- 3 -

En la primavera de ese año fui segunda en el concurso de pintura de la escuela. El primer premio, la bicicleta, fue para un alumno de sexto, a mí me entregaron una decepcionante paleta de acuarelas.
Del dominio de la realidad esencial al dominio de las representaciones, con siete años yo era una artista que veía desde ángulos fuera de mí a las cosas e inesperadamente las dibujaba en perspectiva. Pienso que yo era más sensible a la realidad de las apariencias que a las esencias, y que por esa causa me premiaron.
Y seguí viendo en mi cabeza las imágenes, los nombres y los mapas de las cosas a partir de ahí.

- 4 -

Pasando a la segunda fase, los niños sienten la línea y las relaciones entre las partes, hay mayor atención en los detalles, de modo que los dibujos enteros son embriones del aspecto verdadero de la imagen de las cosas.
En la tercera fase la representación es veraz, aunque no refleje las perspectivas ni la plasticidad del objeto, que suele dibujarse proyectado sobre el plano. Son muy pocos los niños -dice Kerschnesteiner- que superan sin ayuda de profesores la tercera fase. Si hasta los 10 años podemos encontrarlos como rara excepción, a partir de los 11 años empieza a distinguirse un determinado porcentaje de niños capaces de representar ampliamente el objeto.
Es recién en la cuarta fase, cerca de los 13 años, que las cosas se representan con volumen, perspectivas y sombras, se les comunican movimientos, transmiten posturas y consiguen brindar en mayor o menor grado la impresión plástica del objeto.

- 5 -

Yo quiero intentar razonar, pero las conclusiones son paradójicas. Sombrear para dar idea de volumen e iluminar requiere técnica, igual que deformar para ubicar las cosas en perspectiva de espacio, pero aún así cabría esperar que fuera más fácil empezar a pintar como se ve. Debe ser entonces que todo esto tiene otro sentido, si es que dar la imagen o impresión real en detrimento del ser del objeto, es el grado más alto y perfeccionado al que se puede llegar.
Y mientras conquistaba el principio puramente visual en la percepción del mundo, me volvía espectadora. Vi que ciertos engaños son aceptables y que el lenguaje puede usarse para mentir, vi tácticas de disimulo tan refinadas como obras de arte. Vi la mala impresión que provoca el deseo de causar una buena impresión.
Y seguí buscando la mentira perfecta sobre lo que somos a partir de ahí.

- 6 -

Las investigaciones -como las de Luquet- marcan que entre los 10 a 15 años ocurre un enfriamiento en el impulso a dibujar. La mayoría de los niños quedan ya de por vida en la actitud en que los sorprende, y los dibujos del adulto que nunca se dedicó a dibujar se diferencian muy poco en este sentido de los dibujos de niños de 9 a 10 años que terminan el ciclo de interés por el dibujo. Muchos que renuevan el impulso, asimismo lo abandonan. Los adolescentes entrevistados que no consiguen superar la transición de la pintura radiográfica y plana, y se desaniman, ven sus obras como parodias de lo real. Suelen decir «No lo sabemos hacer bien y hacerlo como sabemos no vale nada».

- 7 -

En estas épocas de imágenes editadas, de personalidades virtuales y personajes digitales, muchos claman por una realidad no engañada. Pero yo, que antes dibujaba como naturalista, prefiero no considerar este ajuste en las apariencias sino como un desplazamiento del significado hasta cuya última capa es de verdad, y no una desviación humana.
Todo cambio en la imagen de cada uno marca el nivel de la inteligencia innovadora y autocorrectora, y puede observarse cómo los así revestidos vencen y cuáles son sus derrotas. Es que para mentir se necesitan fantasía, pensamiento analítico, capacidad combinatoria, planificación estratégica y buena memoria.
Yo veo las transformaciones que la gente ensaya como trajes a la medida y configuración de sus expectativas. No sería elegante pedirles que se quiten las ropas y tampoco hace falta ver la cómica verdad, he aprendido a ver cuánto más desnuda está la gente que desnuda, en el escenario de sus deseos y con esos disfraces sobre la piel trivial.
Y yo dejé el dibujo, pero con honores, y ya no me pregunto sobre la cara de cada uno que es uniforme para todos y meramente existe, porque el reverso en la imagen de la verdad tiene mil aspectos y un campo indefinido desde donde partir.
Desde ahí.

 

se escucha : Snow (Hey Oh) – Red Hot Chilli Peppers