Para que quede constancia en el acta final

28 Agosto 2008 - Escribir una respuesta

porque todo termina aunque no tenga que acabar

Crónica de este día en el reino de

23 Junio 2008 - Escribir una respuesta
sin permiso,
pero no es para vos


Suficiente sol como para sentir el proceso de la tristeza, pensó suspirando el caballero. Un poco tembloroso se puso la armadura, eligió una lanza y marchó.

Así es como empieza, y aunque parecía por momentos que todo terminaba no quiso imaginarse más que dominando al monstruo.

Como servidor de la Nobleza esperaba vencer allí donde sus camaradas habían caído. Los servidores del Valor, la Defensa, la Humildad, la Fe y la Templanza ya no existían, y del servidor de la Justicia nada se sabía desde que hubo partido.

Cabalgó hasta que encontró la fuente de piedra, y frente a ella y desperezándose, a la princesa.

Se acomodó el yelmo brillante y esgrimió la lanza. Trató de suspender el juicio, de contener los nervios, de no sentir nada, y cargó apuntándole al corazón. Entonces, de la espalda de la princesa nacieron alas negras que la convirtieron en ángel primero y dragón después, y la elevaron un poco del suelo. Miró con indiferencia un tanto compasiva al caballero, pero como también estaba armada tensó el arco y con una flecha le atravesó la garganta. Luego volvió a posarse en su fuente dejando que todo se cumpliera al fin para el vencido.

Vete –susurró medio dormida-, esta no es mi faena.

Se dirá que todos sabemos que este caballero no podría matar ni morir a manos de un dragón por más mortífero que fuera el ataque sufrido, pero convengamos que él lo hubiera preferido. ¿Es que hay algo peor que volver dando esa impresión absurda?
Caminó junto al caballo sintiendo el frío, la garganta atravesada por la flecha y el aire silbante de la respiración, sin más estrategia que la de tratar de demorar el regreso. Pero evitar no es impedir y llegó el momento en que se encontró de nuevo en la fortaleza.

Ya frente al portal, con el temor extrañamente desaparecido, pudo reencontrar sus fuerzas en la calidez de la adrenalina y la esperanza. Es que no podía renunciar, es que merecía vencer, es que era impensable la derrota. Cuando cedió todo resto de aflicción, llamó a la Reina, su dueña.

-  Ave, Señora –dijo con gallardía-, os traigo en la carne mis galardones, podéis dar inicio a la lucha.

 El Monstruo avanzó, en los ojos bailando la burla y la ira.

-Necio, habéis permitido que el mismo dragón que aborrezco hiriera vuestra garganta, y aún venís a presentaros tan vergonzosamente ante mí.

Nuestro caballero había visto cómo sucumbían sus camaradas ahogados en el razonamiento estrangulante de la Reina, así que mostró sus heridas para enardecer al monstruo que la dominaba, pero astutamente calló y no respondió. Se acercó preparado para doblegar a esa furia con los lazos de su propio carácter. Debía lograrlo, ya casi no quedaban luchadores para liberar a la Reina.

Y pareció suceder.

La Reina retrocedió, aquietándose ante la poderosa influencia del servidor de la Nobleza. Ahora el dragón se sentía casi pequeño y muy lejano en su fuente.

El caballero esperó. Esperó hasta que la Reina pudo mirarlo sin ver la flecha que le atravesaba la garganta, y recién entonces se inclinó arrodillándose ante ella.

La hermosa Señora palmeó sus hombros, como agradeciéndole gentilmente las gestiones, pero ni bien notó que los músculos del siervo perdían tensión y la cabeza se vencía de alivio, con un movimiento seco se la arrancó con las manos.

Y como se sabe, este sí es un modo adecuado para ultimar a un noble caballero.

La Bestia reinante se limpió la sangre de las manos al tiempo que miraba con odio inimaginable al dragón desde su fortaleza. La princesa Dragón levantó provocativamente una mano y la saludó sonriente desde su fuente creando en ella la más exquisita violencia.

Muy detrás, entre las reliquias de los otros luchadores que quedaron en el armario –sin contar al de la Justicia, desaparecido como ya dijimos- el último caballero, el siervo de la Generosidad, espera su turno para vencer o sucumbir.

Ya será llamado a terciar en el conflicto entre la mente monstruosamente embravecida por la frustración y ese corazón traidor que se va detrás de aquella, más que ángel, víbora.

 Y él no es un optimista, para nada.

 

se escucha: Hallowed Be Thy Name – Iron Maiden

Para que quede constancia en las actas del veintitrés de junio

23 Junio 2008 - Escribir una respuesta

invadida por una rara energía

Informe para reluctancia de la conclusión

31 Mayo 2008 - Escribir una respuesta
Lo real no es más que un suplente
de lo posible

Lo creíste y no era eso, verdad?

Pasados estos meses podemos decirlo, no fue el tamaño de la cama, como pensaron aquellos, ni la encantadora cantidad de problemas, como pensé yo.

Es fácil, dicen, porque no hay verdad que pueda conocerse, pero esa magia ni a aquellos ni a mí nos sirvió.

¿Cuál es el secreto que quieren revelarme? ¿Que la realidad tiene estatuto de ficción?

Todavía ayer escuchaba que entre los seres humanos y el mundo hay un muro, y que el lenguaje esculpe la razón. Permítanme que dude, filósofos, los fantasmas de la sustancia vienen con lágrimas a buscarme para cenar hoy.

Pena, goce, emoción y las ruinas intencionales de tantos estallidos. Y no me culpen por quedarme de espectadora, si todos mis pedazos están enteros entonces no me pertenece nada de lo que hay esparcido. Es que yo recuerdo.

Preguntemos, si, recordemos y preguntemos de nuevo a lo frío de hace un año, y a los fríos más antiguos que existen, si los mapas y los trazados no fueron como son. ¿No sirvió de nada lo que pasó?

La memoria no es un exceso, ni aún falsa, la experiencia es barata ya que sucede, y la astucia puede ser y puede no ser funcional a la razón.

Las hormigas no creen, pero algo creen, pienso que creen lo mismo que yo. ¿Y vos no?

Hay quienes piensan que todo lo significativo es ajeno, externo y extraño, y los entiendo.

Es la cárcel tibia, es el abrazo abandonado, es casi como la condenada suerte que tuviste vos. Y es cadena de aire y es consuelo enredado, es el determinismo sorpresivo de una caricia, es la serpiente mordiéndose la cola en la repetición, y es, yo les digo, la más suave demolición.

Hagan como hago yo, que sueño cuando me despierto y vigilo cuando duermo, que me amarro a la sabiduría de elegir eso, lo peor.

Porque no es la primera vez que danzo cuando canta el Eclesiastés, y aunque todo es ciertamente poco nuevo y también la música es vieja, yo no soy la misma cada vez.

Hay cosas que no engañan.

Nosotros, por ejemplo, porque estamos vivos.

 

se escucha: Lullaby – The Cure

Para que quede constancia en las actas del treinta y uno de mayo

31 Mayo 2008 - Escribir una respuesta

paradojas, no crean en mí

Addenda

31 Mayo 2008 - Escribir una respuesta
Y si no te gusta, jodete!

Y si no te gusta, jodete!

Informe para sensibilizar las soluciones

11 Mayo 2008 - Escribir una respuesta

la felicidad de los mansos
es la maldición de no tener su ventura en este mundo

Desde hace poco viene sosteniéndose que no es cosa de mapas sensoriales, como tampoco lo es de memoria de poderes, ni de eléctricos haceres.

Se sabe ahora que el cerebro nace con dibujos de las extremidades, aunque éstas no existan desde el nacimiento. De otro modo, ¿como podría esa mujer de Zurich que nació sin brazos ni piernas tener la sensación de moverlas? Estos hechos merecen toda nuestra atención, porque ya no se trata meramente de esos fantasmas de los amputados que esperan que sus cerebros aprendan que ya no tienen lo que tienen mutilado.

Fíjense en las cosas comunes, cuando yo subo en ascensor hasta el quinto piso y creo que se detendrá cuando estoy en el cuarto ¿de qué dibujo, de qué función mental sale esa sensación de haber llegado, y a continuación la de ser arrancada hacia arriba que me vacía?

La mente no está en la cabeza, hemos leído, tal vez ni siquiera en el cuerpo. Sabrán que los gatitos que Held y Hein mantuvieron arropados durante dos meses dentro de una canasta, cuando al fin se les permitió salir, y aunque sus ojos estuvieran intactos, se comportaron como ciegos.

Y la conclusión que hay que sacar no es la de que los gatos ven con los pies, pienso.

¿Cómo es en la cabeza de esas mentes que perciben las cosas sin fronteras?

Si R. escucha melodías amarillas y N. come sabores puntiagudos, estará en riesgo la neurofisología de nuestras metáforas?

Me gustaría que se investigara la sinestesia perceptiva de la frustración, o de la seducción, ¿qué gusto tienen? ¿cuál es el color de tu nombre?

Lamentablemente habrá que esperar, los multimodales sensoriales no son uniformes.

En las teorías más nuevas se dice que la realidad del mundo que percibimos no está predefinida sino que emerge de la unidad apretada de nuestras acciones, según lo que sea que sea que esté ahí afuera.

Pero ¿qué es lo que hay afuera?

Creemos conocer bastante de la patología de las alucinaciones y otras aberraciones. Alguna vez yo desperté sintiendo el viento en la cara, árboles a mi alrededor y la tierra bajo los pies, y era de mañana en mi cama.

¿Alguien de los del auditorio experimentó otra clase de espectros? ¿Pueden decir que no, y verdaderamente saberlo?

Ni siquiera vemos que no vemos ¿cómo pueden afectarnos las ilusiones?

Es muy de locos unir actos a las ilusiones, pero les recuerdo que los más sabios dijeron que lo primero es la acción, y que no hay más verdad que en lo obrado.

Todo lo que he venido exponiendo puede dar lugar a interesantes deducciones.

No sé ustedes, yo diría que el cerebro tiene capacidades contradictorias y, tal vez con menos seguridad, agregaría que es irrelevante si la mente está o no está en el cuerpo, porque no se importan mutuamente.

Pero con todo lo que implican mis conclusiones, no dejan de ser exquisitas estupideces. Lo real es que éste es un mundo de imagen y sueños que sólo cabe en algunas mentes, y no en todos los cerebros.

Quisiera dejarlos con un interrogante… si todo lo que he expuesto es cierto ¿de la inacción se sigue la imposibilidad de percibir el mundo?

Para mí, la pasividad también tiene sensaciones, consisten en la sutileza táctil de un mundo escurriéndose de entre los dedos.

O eso es lo que yo creo.

Gracias por su atención hasta esta conferencia del final.

Y buenas noches.

 

se escucha: Peggy Sussed- Underworld

Para que quede constancia en las actas del once de mayo

11 Mayo 2008 - Escribir una respuesta

no se ve lo que no existe, ergo lo inexistente es invisible

Informe para justificar al estratega

te ofrezco
una respuesta cuasi explicativa para esto

En aquel tiempo pusimos a un titán a sostener los cielos, y plantamos árboles con manzanas de oro para los héroes y semidioses que lo visitaran.
Y cuando fue oportuno diseñamos barcas y ríos para que el sol navegara, y practicamos agujeros en los cueros de la caza para que las estrellas y su espinazo alumbraran.
A cada objeto le dimos un dios y a cada dios un objetivo, y fue necesario que así fuera porque así querían mirarlo.
Por cierto que no se conocieron taxonomías más elegantes que aquellas, había fuego y agua y tierra y aire, y eso nos complacía, así que cuando nos lo pidieron, apoyamos sobre dos elefantes el mundo, y después hubo bajo ellos una tortuga gigante, y después otra, y otra, y dado que no era difícil, las elevamos en torres hasta el infinito.
Después hicimos que los cielos fueran de cristales, que tuvieran música las esferas y canales los planetas, y esa fue nuestra época más grandiosa. Imaginamos geometrías, discos con acantilados de monstruos, insuflamos éter, bailamos con los calendarios y los iconos del tiempo al ritmo de las maquinarias más perfectamente simétricas que existieron.
Un día aciago nos pidieron propiedades y leyes, y ya no estuvimos a la altura.
Sobreponiéndonos al desastre dibujamos globos en expansión con estrellas rojas e impresionantes quietudes en oscilación, pero dejamos de ser los mismos que éramos antes.
Con las retículas abstractas, las dimensiones dobladas, la reverberación de las membranas, el estar y no estar del dibujo, nuestro arte dejó de ser representativo, es que las imágenes que nos piden no nos aclaran sino que nos complicaron el mundo.
Somos de una textura distinta a la de las radiaciones, los trayectos en colisión, las densidades y los vórtices, lo nuestro no es cosa de velocidades, somos los de las luces brillando.
Algunos entre nosotros nos consolamos diciéndonos que este sería nuestro día de descanso, pero yo no me engaño, nuestro arte ha dejado de pertenecernos y ahora está del lado de adentro de aquellos que van mirando.
Están los que optaron por adormecer su derrota, pero aunque yo no puedo soñar esas imágenes tampoco estoy renunciando, de a poco encuentro la intensidad de las formas de esta visión de ojos cerrados.
Diseñaré como antes hice siempre, el ahora visual de este mundo,
de ahora.

 

se escucha: Tonight Tonight – The Smashing Pumpkins

Para que quede constancia en las actas del tres de mayo

que nunca es siempre, no importa cuanto parezca
pero aunque no siempre es nunca, tampoco importa, parece