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Oh, si… hay cosas que no puedo ni intento negar…
Con mis manos he hurgado en los tejidos fallecidos los restos del suicidio ajeno.
Con mis manos he hojeado el discurso ya sepultado de los motivos del suicidio ajeno.

Pero créanme cuando digo que no he conocido a nadie que prefiriera morir a estar vivo… salvo aquellas experiencias, claro, que en realidad son de segunda, tercera o quinta mano.

 

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