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Patognómico

– Fui, y me recetó pastillas. ¿A vos te parece? ¿Sin estudios?
No pienso tomar esas pastillas, se lo dije al retirarme del consultorio.

– ¿Y qué te contestó?

– Que necesito controlar incluso mi tratamiento.

– Algo de razón tiene.

– Además leí que los fármacos que modifican los neuroquímicos y mensajeros están en fase experimental y que pueden llevar al suicidio.

– Eso es basura, además yo las tomaba.

– Ves?

– No seas pesada.

– Necesito que me expliques lo que pasa cuando baja la serotonina.

– No me acuerdo.

– Mmmmmm… bueno, te paso un link. Yo estuve leyendo que con el descenso de la serotonina se producen mis síntomas, y el TOC, y la depresión, y los sindromes obsesivos, así que me interesa porque tengo baja la serotonina.

– ¿Y porqué estás tan segura de que tenés baja la serotonina?

– Porque tengo los síntomas.

– ¡Entonces tomá las pastillas!

– Ni loca.

– Entonces olvidate de la serotonina. No te consta que tengas algo orgánico, y si te obsesionás con eso no vas a tener chances con otro tipo de tratamiento.

– ¡Pero lo mío es orgánico!

– ¡Te das cuenta que estás encerrada en un círculo vicioso? Lo tuyo son inferencias de bajísimo nivel.

– ¿Porque lo que leí no es de médicos es basura? ¿Porque no le hago caso al psiquiatra es basura?

– No, señora cien-tí-fi-ca, es basura porque solamente sabés que te recetaron un inhibidor de la recaptación de serotonina, que por otra parte te negás a tomar porque no te hicieron estudios, y partiendo de ese único dato sacaste la conclusión fuerte de que te falta serotonina.

– Es cierto, lo asumí.

– ¿No eras vos la que defendía la metáfora de la mente computacional separada del cerebro? ¿Y tus críticas a mi visión de la mente como subproducto orgánico? ¡Qué carajos puede importarte a vos la serotonina!

– Cambié, ahora adhiero a Searle.

– Dios…

– No te enojes, no creas que me agarro de todo lo que leo, solamente me gusta hacerte encabronar un poco. ¿Descansito?

– Ok! Pero antes quiero que te quede claro que la sertralina es una droga segura. Ahora si, descanso, contame cómo andás.

– Y… ¡mal! ¡Tengo baja la serotonina!!!

Epicrítico

– ¿Decime, puedo subir esa conversación tan divertida que tuvimos el viernes?

– ¡Quiero leerla!

– ¿Te parece bien? ¿s así como la recordás?

– Pero… leyendo esa conversación… ¡debería volver al médico!

– Y…

– Che, tendrías que escribir una introducción.

– No! Sin datos!

– Si, claro. Le voy a buscar un título.

– ¿Qué?!

– Está bien, dejo que lo hagas como te guste, me servirá de terapia.

– Tal vez escriba una segunda parte, “de cómo al pedirte autorización sobrevinieron tus síntomas e intentaste reescribir la conversación en agudo”.

– Ah! ¡Esperá!

– ¿Y ahora?

– Para que sepas, deberías…

– ¡Ya basta!

– Epa! ¡Me parece que vos estás con bajo nivel de serotonina!

 

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