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PERSONAJES
La Hija
El Padre
La Madre
La Hija, niña
Salomón

ESCENARIO
La escena es, de alguna manera, el residuo de un divagar imaginativo, uno que hasta ese preciso instante discurría inarticulado y que repentinamente se ilumina y ordena en un final que después podrá ser evocado. El lugar debe representar un recinto solemne y al aire libre, con trono, ángeles de piedra y embaldosado antiguo, pero aún así sin cielo ni sugerencias del aire libre. Puede simularse la paradoja del encierro con cortinados densos de terciopelo color vino.

PRIMER ACTO

No se representa en esta ocasión.

SEGUNDO ACTO

Se desarrolla aquí y ahora, pero sin época.

Entran en escena por la derecha LA MADRE y EL PADRE, lucen desconcertados y dudan ante el trono, donde los espera LA HIJA frente a SALOMON

SALOMON.- Eadem perinde semper? Cuius vox?

EL PADRE (con tristeza y dignidad).- Nunca lo supe, nunca pude imaginarlo.

LA MADRE.- Le he pedido perdón, pero aún así continúa el llanto (avanza unos pasos pero es detenida por un gesto de SALOMON)… no entiendo, yo también he sido hija…

SALOMON.- Semper ita fuit. Parentes, rei ultima, neminis filii non sunt.

LA HIJA.- Mamá… Papá! (cansada) terminemos la discusión que nadie, ni yo misma, escucha! (gira hacia SALOMON, pareciera que va a reclamar, pero inclina la cabeza con impotencia y susurra con voz estrangulada) Adjuvame!

SALOMON.- Nunc admodum tarde est jam.

LA MADRE Y EL PADRE (al unísono).- Nos la devolverás? Es suficiente ya de este resentimiento extraño?

SALOMON.- Nondum, non est sufficiens. (con gesto majestuoso señala a LA HIJA la espada que está a sus pies) Satis filia.

LA HIJA (camina hacia el trono resignada y toma la espada).- Tendrán a su hija, la de la infancia inútilmente entristecida, la de vuestros errores bienintencionados, la de los caminos torcidos, la de las deudas incomprensibles… (grita pero es llanto)… después de hoy podrán decir que me engañé sobre la verdad y la justicia, pero no que lo hice para que me sirviera de excusa!… (ante la mirada desorbitada de LOS PADRES y la tristeza de SALOMON, todos reducidos al silencio, levanta la espada y se parte al medio. Con un solo movimiento, que debe resultar terriblemente bello y para nada grotesco, la espada divide a LA HIJA, que queda de pie apoyándose casi derrumbada sobre la empuñadura, de LA HIJA NIÑA, que ha caído y desde el suelo se incorpora en silencio)

LA HIJA, NIÑA (en ningún momento dejará de mirar a LA HIJA).- ¿Por qué con ellos? (tiene alrededor de diez años y trenzas con moños. Es hermosa y, a esa edad, ostenta cierta clase de delicadeza y espiritualidad más propias de un adulto y que la distinguen de los demás niños. Es imprescindible que inspire extraordinaria ternura)

LA HIJA (derrotada pero con dulzura).- Eres suya. Yo no te quiero. (LOS PADRES avanzan hacia LA HIJA NIÑA, que ha quedado callada y grave, la toman de la mano, la atraen suavemente y la retiran del escenario. Cuando han desaparecido, LA HIJA levanta la cabeza y se dirige a SALOMON)… Abiit lux… (se inclina levemente, retrocede con respeto y sale por la izquierda)

SALOMON.- Ut aliqüis antea dixit, parentes filii neminis sunt, numqüanqüe rursus parentes nihil erunt. Inutile est aliqüem aures mihi adhibere. (se pasa la mano por los ojos, como despejándose, y hace un gesto que da inicio a la siguiente audiencia, mientras cae el

TELON

GLOSARIO

Eadem perinde semper?: ¿Lo mismo de siempre?
Cuius vox?:¿De quién soy la voz?
Semper ita fuit: Siempre ha sido así.
Parentes, rei ultima, neminis filii non sunt: Los padres, en el fondo, no son hijos de     nadie.
Adjuvame!: ¡Ayúdame!
Nunc admodum tarde est jam: Ahora ya es demasiado tarde.
Nondum, non est sufficiens: Todavía no, no es suficiente.
Satis filia: Basta de hija.
Abiit lux: Se ha ido la luz.
Ut aliqüis antea dixit,…, numqüaemqüe rursus parentes nihil erunt: Como alguien dijo antes, los padres no son hijos de nadie, y nunca más serán padres de nadie.
Inutile est aliqüem aures mihi adhibere: Es inútil que alguien me preste oídos.
Telón: ¿Telón?

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