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esperá que te lo explico

Tomemos un esquizofrénico, por ejemplo, el pobre tipo está en el peor extremo de las consecuencias de lo que estamos hablando. Por supuesto que no se sabe todo lo que haría falta para enloquecer así, pero seguro que por lo menos existió en el caso una victimización por comunicación en doble vínculo, y eso es lo determinante en la enfermedad.

Ah, ¿no?

Ponele que van y te dicen, “si no hacés esto que espero de vos, te castigaré dejando de quererte”, pero al mismo tiempo te mandan lo contrario, porque con gestos u otras acciones significativas te hacen ver que “si te abstenés de lo que te prohibo quiere decir que creés que puedo castigarte, y si dudás de mi cariño entonces nunca me quisiste, tampoco yo te seguiré queriendo”. Y te lo hacen así una y otra vez, reiterando el traumatismo en patrones secuenciales.
Si no entendés el mensaje, te castigan, si lo entendés, también te castigan, y si te quejás porque los mensajes o el emisor son contradictorios, más entusiastamente te castigan.
Para mayor perversidad del sistema, si sos un niño, el temor del abandono hará que naturalmente no puedas escapar de estos mandatos contradictorios ni decir nada, por una cuestión de supervivencia. Y si te lo hacen de adulto, te atraparán en las contradicciones con promesas caprichosas de cariño y otras malignidades por el estilo.

¿Qué opción te queda entonces? Y si, boludo, harías eso mismo, ¡volverte loco!

Habrás observado como se defiende un esquizofrénico de los dobles mensajes, ¿verdad? Si no entiende lo que estás diciéndole tiende a desplazarse a lo metafórico porque, en su delirio, él ya no es él ni está ahí sino en un lugar diferente; otras veces busca significados ocultos en bobadas; o te acepta literal e inadecuadamente lo que le digas aún cuando sea broma; a veces, sencillamente, se queda mudo.
Lo que nunca va a decirte es que no comprendió -dejará que las “voces” se lo expliquen jajaja porque no solamente es doble el mensaje sino la posibilidad del castigo. No importa tanto qué alternativa escoja, lo principal es que los esquizofrénicos están sistemáticamente impedidos, por ese refuerzo que implica el temor al castigo, de reconocer que acusan de alguna manera al emisor del doble mensaje. La conciencia de la condenación del otro los introduce en el desastre.

Pero no sólo a los locos, también les ocurre esto a los normales. Hay algunas personas que han pasado su vida encerrados en relaciones de doble vínculo, y no les hace falta el colapso psicótico para reaccionar un poco como los esquizofrénicos. Sencillamente no comparten con los demás las mismas señales que acompañan a los mensajes y no pueden juzgar lo que realmente les dicen. Estos tontos tristes están desorientados y sufren, pero no están locos. Por eso, cuando se les dan mandatos contradictorios todavía pueden discriminar y preocuparse por la relación, y si perciben la amenaza, tarde o temprano podrán elegir la única alternativa que ayuda a descubrir qué es lo que los otros realmente les quieren decir. Esto es, pueden discutir los mensajes y, si procede, avanzarán con la condenación. Es que hay tanto maldito contradictorio suelto por ahí, ¿te diste cuenta?

¿Vos que harías en mi lugar? Y, si! Serás boludo pero tampoco estás loco, harías esto mismo que hago yo…

chau,
hijo de mil putas

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