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fascinación por adicción,
fatalmente igual de deletéreo
pero sin música

Conozcan ustedes el caso del sujeto 77, conspirador elegante, peregrino y alquimista.

Su historia es simple. Después de muchas aventuras dignas de mención -que no van a mencionarse-, obtuvo el mundo que quería. Sólo le ocurrió a él una vez, y eso lo sabemos porque lo logró a nuestra costa, pero por otra parte, él sabe que se han tomado precauciones para que ya no se repita.
Y claro, para que se arrepienta.

Pero ¿por qué debería arrepentirse si lo consiguió todo?

Es que entre todos sus había una vez, éste le es atípico.
Vino, desplegó sus estrategias, puso en marcha sus artilugios y esperó. Y esperó un poco más de lo que computaban sus instrumentos y se desorientó en el destiempo. No quiere decir que mientras dejara de jugar con el vértigo, de tentar los límites, de ir y venir entre venenos y riesgos, pero al fin terminó por demoler los monumentos y sacar las zarpas cuando el paisaje desconocido le dio miedo.
Atemorizado y sintiéndose mal por los destrozos, huyó llevándose todo.

Fue entonces un verdadero problema para nosotros.

Porque no se fue.
Lo extraño -atípico decíamos-, fue que pudiendo escapar necesitó volver a este mundo, y reparar, y cumplir su historia.
Para lavar las manchas del despojo y clausurar el encierro se humilló, y públicamente se dijo cobarde, culpable, hijo de puta, esclavo y -más reservadamente, pero las más de las veces- pelotudo.
Volvió, en suma, con el firme propósito de legitimar lo obtenido.

¿Pero cómo lograrlo si 77 y el mundo siguen siendo, casi siempre, los mismos?

Nos trajo entonces todo lo que se había llevado y lo apostó contra el riesgo de abandonar aquí lo que era suyo. Pensamos que si marcaba un principio posterior que fuera igual de significativo, y consiguiera viejas fechas nuevamente memorables para reponer todas las piedras en su sitio, tal vez -tal vez-, podría anestesiar el pasado y disminuir la incertidumbre del círculo del próximo mes de enero.
No es un mundo de futuribles el nuestro.

¿Que se arrepintiera?

Si, lo intentamos.
De momento ha refinado sus cálculos, y no obstante no ser muy hábil para evitar errores, aún no perdió nada.

Es que tanto 77 como este mundo siguen siendo, casi siempre, los mismos.

La apuesta rige, y por supuesto, ahora toda la suerte del 77 se juega en las vueltas que dé el mundo.

Caso del sujeto # 77 en el mundo # 333: Recurso de retroceder en el tiempo álea EN PROCESO.-

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