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me dijiste que tu mente le hace el amor a la lógica,
yo me pregunto si más bien no será viceversa

El nombre lo eligió él mismo, pero ése no fue el principio de todo. Muchas cosas se escucharon y bastantes rastros quedaron, yo sólo diré que lo conocí cuando me llevó a visitar su sueño y él ya era quien era.

– qué coincidencia -me dijo-, aunque yo sabía que se nos había comparado y diagnosticado que no existiría ninguna.
– interesante -acotó entonces-, pero la coincidencia está en que anoche soñé algo que ya había soñado antes.

Soñé que iba con mi hermana a un lugar muy remoto, adonde papá ya me había llevado en otro sueño. Ese lugar quedaba detrás de una pared rota, y detrás había sólo vegetación, cielo azul, día cálido, y viajaba a su través en lo que sería una especie de vagón abierto.
Luego salía por la grieta de otra pared que daba a un edificio en construcción, donde encontraba a otros varones de mi familia. En las escaleras había un conducto grueso que subía todos los pisos que estaba desconectado y perdía agua, y yo tenía que conectarlo… después no me acuerdo de mucho más, pero ocurría dentro de ese edificio no terminado.

– No estabas solo -repetí-.

No puedo recordar cuándo soñé esto antes, sólo se que ya lo he soñado y que entonces era mi papá quien me lo enseñaba.

– Mostrame de nuevo las paredes -le pedí-, ¿son como límites artificialmente erigidos para la vegetación?

La primera pared estaba partida al medio y pasé apoyándome en los bordes de la grieta, luego de eso no había más pared, sólo vegetación a mi altura que me dejaba ver el cielo. Cuando terminó la vegetación, salí por la grieta de una pared similar a la calle del edificio.

– Qué bellamente dibujaste las líneas del contraste y partiste el mundo -le dije-.

El edificio no estaba terminado, sino abierto, no recuerdo como entré, pero me encontré ahí, en la oscuridad, porque tenía techos en cada piso.

– Más lindo es descubrir en cada uno de tus mundos un poco del otro, y ver cómo resolvés estéticamente la arquitectura de lo difuso y de lo controlado, de lo empezado y lo derrumbado, de lo vivo y de lo construido. Seguí contándome…

Atravesar la vegetación fue la parte más divertida. Se sentía re aventurero ir por ese lugar lleno de plantas entrelazadas. Como la sensación de aventura que da meterse de niño en una casa abandonada o algo así.

– ¡Qué buena analogía! -exclamé- una mezcla de excitación y miedo como la que se fabrican los pibes antes de entrar a una casa prosaicamente vacía. Temor sin verdadero riesgo, lo desconocido ordenado dentro de la audacia del juego. Bueno, ¿y después?

En el edificio era como más seria la cosa, pero muy interesante. Subía los pisos con entusiasmo, y eso es algo que no recuerdo haber hecho la última vez que lo soñé. Fue cuando miré al piso que noté que el conducto estaba desconectado, y aunque era difícil porque un extremo era más ancho que el otro y no coincidían, logré de algún modo hacer lo que físicamente parecía imposible, pero podés decir que fue un sueño.
Aún así, me quedó al despertar la insatisfacción por algo que no hice. Antes nunca había llegado tan lejos en el sueño, pero no se terminó.

– Dicen que todas las fracciones de un sueño repiten el sueño total. Y esta fracción es genial, podría tratarse perfectamente de una especie de copia en negativo de la anterior, no te parece? -le pregunté-.

Cuando me acompañaba a la lucidez de la salida, le expliqué que me apasiona recrear las imágenes y evocar las sensaciones de los sueños de los demás para así imaginar qué clase de persona las soñaría. Todavía le pregunté si le daba importancia a sus sueños. Y él me contestó

– Rara vez tengo sueños de gran relevancia.

No se puede dejar de ser quién se es, pero todos, o casi todos, queremos lo mismo. Muy pocos saben a tiempo que la magia no se impone desde fuera, o que no todos los misterios desaparecen necesariamente con la exploración de las inconsistencias.
Comprendí mejor su nombre dividido pues, al fin y al cabo, y como dije al principio, se ha dicho que estamos en los extremos no coincididos.
Sin embargo, o precisamente por ello, me parecieron muy hermosas las imágenes y fascinantes los desafíos de ese sueño,

yo también tengo ganas de soñarlo.

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