Etiquetas

apenas a nadie dedicado

Hubo una historia, y si no está relatada aquí no es porque no la escribiera, sino porque después de todo este tiempo hay cosas que puedo borrar, pero no decir.
Y es paradójico, hasta gracioso, venir a entender así y ahora que lo eliminado no trataba de nadie más que de mí, verme deformada en la colisión de una obsesión ajena con mi propia obsesión.
Pero ya que lo supe y lo comprendí, y como me quiero ir, rompo el ignorado silencio para despedirme y decir:
que esas no fueron mis palabras, ni esos fueron mis perros;
que estuve, pero no ahí;
que la vida es y no es eso, pero importa todo;
que es cierto que mirar al espejo no miente, pero sólo desde uno de los lados;
que, después de todo, es por algo que el pasado no puede deshacerse y que el futuro no puede recordarse;
y que yo, aunque vi que tus síntomas no son la causa, igual me callo para dejarte seguir siendo feliz,
en las fauces que no fueron ni son
las de tu irrevocable
obsesión.

Anuncios