Etiquetas

te ofrezco
una respuesta cuasi explicativa para esto

En aquel tiempo pusimos a un titán a sostener los cielos, y plantamos árboles con manzanas de oro para los héroes y semidioses que lo visitaran.
Y cuando fue oportuno diseñamos barcas y ríos para que el sol navegara, y practicamos agujeros en los cueros de la caza para que las estrellas y su espinazo alumbraran.
A cada objeto le dimos un dios y a cada dios un objetivo, y fue necesario que así fuera porque así querían mirarlo.
Por cierto que no se conocieron taxonomías más elegantes que aquellas, había fuego y agua y tierra y aire, y eso nos complacía, así que cuando nos lo pidieron, apoyamos sobre dos elefantes el mundo, y después hubo bajo ellos una tortuga gigante, y después otra, y otra, y dado que no era difícil, las elevamos en torres hasta el infinito.
Después hicimos que los cielos fueran de cristales, que tuvieran música las esferas y canales los planetas, y esa fue nuestra época más grandiosa. Imaginamos geometrías, discos con acantilados de monstruos, insuflamos éter, bailamos con los calendarios y los iconos del tiempo al ritmo de las maquinarias más perfectamente simétricas que existieron.
Un día aciago nos pidieron propiedades y leyes, y ya no estuvimos a la altura.
Sobreponiéndonos al desastre dibujamos globos en expansión con estrellas rojas e impresionantes quietudes en oscilación, pero dejamos de ser los mismos que éramos antes.
Con las retículas abstractas, las dimensiones dobladas, la reverberación de las membranas, el estar y no estar del dibujo, nuestro arte dejó de ser representativo, es que las imágenes que nos piden no nos aclaran sino que nos complicaron el mundo.
Somos de una textura distinta a la de las radiaciones, los trayectos en colisión, las densidades y los vórtices, lo nuestro no es cosa de velocidades, somos los de las luces brillando.
Algunos entre nosotros nos consolamos diciéndonos que este sería nuestro día de descanso, pero yo no me engaño, nuestro arte ha dejado de pertenecernos y ahora está del lado de adentro de aquellos que van mirando.
Están los que optaron por adormecer su derrota, pero aunque yo no puedo soñar esas imágenes tampoco estoy renunciando, de a poco encuentro la intensidad de las formas de esta visión de ojos cerrados.
Diseñaré como antes hice siempre, el ahora visual de este mundo,
de ahora.

Anuncios