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la felicidad de los mansos
es la maldición de no tener su ventura en este mundo

Desde hace poco viene sosteniéndose que no es cosa de mapas sensoriales, como tampoco lo es de memoria de poderes, ni de eléctricos haceres.
Se sabe ahora que el cerebro nace con dibujos de las extremidades, aunque éstas no existan desde el nacimiento. De otro modo, ¿cómo podría esa mujer de Zurich que nació sin brazos ni piernas tener la sensación de moverlas? Estos hechos merecen toda nuestra atención, porque ya no se trata meramente de esos fantasmas de los amputados que esperan que sus cerebros aprendan que ya no tienen lo que tienen mutilado.

Fíjense en las cosas comunes, cuando yo subo en ascensor hasta el quinto piso y creo que se detendrá cuando estoy en el cuarto ¿de qué dibujo, de qué función mental sale esa sensación de haber llegado, y a continuación la de ser arrancada hacia arriba que me vacía?

La mente no está en la cabeza, hemos leído, tal vez ni siquiera en el cuerpo. Sabrán que los gatitos que Held y Hein mantuvieron arropados durante dos meses dentro de una canasta, cuando al fin se les permitió salir, y aunque sus ojos estuvieran intactos, se comportaron como ciegos.
Y la conclusión que hay que sacar no es la de que los gatos ven con los pies, pienso.

¿Cómo es en la cabeza de esas mentes que perciben las cosas sin fronteras?
Si R. escucha melodías amarillas y N. come sabores puntiagudos, ¿estará en riesgo la neurofisología de nuestras metáforas?
Me gustaría que se investigara la sinestesia perceptiva de la frustración, o de la seducción, ¿qué gusto tienen? ¿cuál es el color de tu nombre?

Lamentablemente habrá que esperar, los multimodales sensoriales no son uniformes.

En las teorías más nuevas se dice que la realidad del mundo que percibimos no está predefinida sino que emerge de la unidad apretada de nuestras acciones, según lo que sea que sea que esté ahí afuera.
Pero ¿qué es lo que hay afuera?

Creemos conocer bastante de la patología de las alucinaciones y otras aberraciones. Alguna vez yo desperté sintiendo el viento en la cara, árboles a mi alrededor y la tierra bajo los pies, y era de mañana en mi cama.
¿Alguien de los del auditorio experimentó otra clase de espectros? ¿Pueden decir que no, y verdaderamente saberlo?

Ni siquiera vemos que no vemos ¿cómo pueden afectarnos las ilusiones?
Es muy de locos unir actos a las ilusiones, pero les recuerdo que los más sabios dijeron que lo primero es la acción, y que no hay más verdad que en lo obrado.
Todo lo que he venido exponiendo puede dar lugar a interesantes deducciones.
No sé ustedes, yo diría que el cerebro tiene capacidades contradictorias y, tal vez con menos seguridad, agregaría que es irrelevante si la mente está o no está en el cuerpo, porque no se importan mutuamente.

Pero con todo lo que implican mis conclusiones, no dejan de ser exquisitas estupideces. Lo real es que éste es un mundo de imagen y sueños que sólo cabe en algunas mentes, y no en todos los cerebros.
Quisiera dejarlos con un interrogante… si todo lo que he expuesto es cierto ¿de la inacción se sigue la imposibilidad de percibir el mundo?
Para mí, la pasividad también tiene sensaciones, consisten en la sutileza táctil de un mundo escurriéndose de entre los dedos.
O eso es lo que yo creo.

Gracias por su atención hasta esta conferencia del final.
Y buenas noches.

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